La depresión no está en el buzón de tu correo electrónico

Cuando tenía 26 años estaba en la puta mierda. Y cuando digo en la «puta mierda» me refiero a que estuve hundido en una depresión tan aguda, con ataques de ansiedad tan frecuentes, que desarrollé miedo hasta para salir a la calle. Por casi un año, solo salí de mi casa para visitar a mi … Sigue leyendo La depresión no está en el buzón de tu correo electrónico

Cuéntale un cuento a tu madre

Son las tres y pico de la mañana en Lima y acabo de despertar de un sueño en el que un gordo me perseguía para echar una moneda al aire. No era un gordo bonachón, como los hay tantos, sino más bien un gordo de esos que parecen tener un cadáver en la refri al … Sigue leyendo Cuéntale un cuento a tu madre

Mi madre no tiene un hijo músico

En la época del colegio teníamos un profesor de música que se llamaba Fernan: anteojudo, camisa adentro del pantalón, peinado raya al lado. A primera impresión era un tipo bastante normal dentro del universo de un colegio jesuita, pero se había tomado demasiado en serio un delirio personal: convertirnos en una banda de rock progresivo … Sigue leyendo Mi madre no tiene un hijo músico

Los tirantes de mi abuelo

Coché, Moncho, yo, y tantos otros amigos, crecimos escuchando rap. Como es natural, buena parte de la adolescencia y la temprana adultez tratamos de vestirnos como nuestros raperos favoritos. Para mí era bastante fácil y barato lucir como uno de ellos. O al menos eso creía. Porque todos mis amigos eran más altos que yo … Sigue leyendo Los tirantes de mi abuelo

Los malos aprenden a amar a través de una reja

Paolo y yo nos llevamos casi tres años. Yo soy el mayor. Cuando éramos niños –me refiero a cuando Paolo, mi hermano, tenía 3 o 4 años–, solo se podía proyectar en él un futuro asesino en serie. Era un engendro muy cruel. Y mientras él andaba por ahí con un lanzallamas persiguiendo insectos, yo … Sigue leyendo Los malos aprenden a amar a través de una reja

Esta Navidad no tendrá historias de mierda

Cuando las madres se niegan a aceptar que has crecido, lo que hacen es elegirte un desodorante unisex. Para el principio de mi adolescencia, mis padres ya estaban separados, y como mi hermano y yo nos habíamos quedado a vivir con mi madre, casi siempre era ella la que se encargaba de explicarnos el mundo … Sigue leyendo Esta Navidad no tendrá historias de mierda