La depresión no está en el buzón de tu correo electrónico

Cuando tenía 26 años estaba en la puta mierda. Y cuando digo en la «puta mierda» me refiero a que estuve hundido en una depresión tan aguda, con ataques de ansiedad tan frecuentes, que desarrollé miedo hasta para salir a la calle. Por casi un año, solo salí de mi casa para visitar a mi … Sigue leyendo La depresión no está en el buzón de tu correo electrónico

Cuéntale un cuento a tu madre

Son las tres y pico de la mañana en Lima y acabo de despertar de un sueño en el que un gordo me perseguía para echar una moneda al aire. No era un gordo bonachón, como los hay tantos, sino más bien un gordo de esos que parecen tener un cadáver en la refri al … Sigue leyendo Cuéntale un cuento a tu madre

La ladrona de caramelos

Esa noche, Coché y yo habíamos ido a un tipo de bar al que casi nunca vamos; uno de esos a los que se supone que a la gente de nuestra edad le funciona para conocer chicas. Esto ocurrió hace dos años, un mes después de perder a mi novia, un mes antes de que … Sigue leyendo La ladrona de caramelos

Mi madre no tiene un hijo músico

En la época del colegio teníamos un profesor de música que se llamaba Fernan: anteojudo, camisa adentro del pantalón, peinado raya al lado. A primera impresión era un tipo bastante normal dentro del universo de un colegio jesuita, pero se había tomado demasiado en serio un delirio personal: convertirnos en una banda de rock progresivo … Sigue leyendo Mi madre no tiene un hijo músico

Como el Mesías, pero sin «s»

La otra noche me agregó al Facebook Alonso Mesías. Desde luego no le acepté. Y no solo porque no tenga la más puta idea de quién podría ser, sino también porque su apellido –tal cual el mío, más una «s»– representa una tortura psicológica contra mí que desde años es orquestada por los call center y los restaurantes de … Sigue leyendo Como el Mesías, pero sin «s»

Tu perro de la infancia volverá para morderte

El sábado estaba conversando con Coché en la puerta de mi casa y de pronto él, medio confundido, me hizo mirar hacia la veterinaria de enfrente. En la puerta de la veterinaria había un tipo abrazando a un siberiano. Le tomaba del hocico, lo miraba a los ojos y le hablaba. Todos sabíamos lo que … Sigue leyendo Tu perro de la infancia volverá para morderte